Soy Dori Pérez. Me dedico a acompañar a Valientes para que consigan acabar con todo lo que no les permite vivir a gusto con quienes son y lo que tienen en sus vidas. Soy experta en Autoestima.

Te cuento un poco mi historia. ¡Te propongo un juego! A ver si al final de este apartado, tenemos algo en común…

 

Desde niña me entregaba sobremanera en mis relaciones, en mis trabajos y mi lema era:

 

“yo doy todo de mí porque me sale, porque no me cuesta hacer favores, dejarme la piel en los demás y NO PIDO NI NECESITO NADA A CAMBIO”

 

¡Eso no me lo creía ni yo!

Pasé la mayoría de mi vida siendo la trabajadora “perfecta”, la hija “perfecta”, la mujer “perfecta”, la TODO “perfecta”. ¡Qué cansancio solo el hecho de recordarlo!

Era un saco de consejos para todos, la eterna perfeccionista, la incansable organizadora, la super resolutiva, la máxima defensora de “primero los demás y si acaso un día de estos pensaré en mí”. Imagina qué intensidad, te confieso que las personas de mi alrededor se acabaron dividiendo en dos grupos: los que solo me buscaban para su interés (muy sabios ellos) y los que acababan huyendo ante tanta “perfección” (muy inteligentes). Bueno, en realidad, siendo justa, también había quienes me querían con mis más y mis menos y se quedaron a mi lado (auténticos resistentes a los que he podido agradecer y compensar por tanto aguante a esa Dori “perfecta y que siempre decía llevar la razón”. ¡Campeones!).

¿Quién soy?

 

 

Con 41 años, un trabajo por el que muchos pagarían, una seguridad de que probablemente nunca me faltarían mis ingresos fijos y una familia a la que responder económicamente, salté. No sabía hacia dónde iba, pero sí que era el camino. Solo tenemos una vida y pensé que, o lo intentaba o lo contaría el día de mañana como un “¿qué hubiera pasado si lo hubiera hecho?”.

 

Estudié Coaching Transpersonal y ello, unido a mi pasión por ayudar, mi trabajo de autoconocimiento (y no “por encimilla”, sino de buceo extremo, como solo les gusta a las personas perfeccionistas como yo era) y el reconocimiento de que quien se decide a trabajar en su interior son Valientes con todas las letras, hacen que a día de hoy, a través de mis sesiones, ayude a otras personas a tomar las riendas de su vida. Su única vida (siento tener que recordarlo).

 

¿Qué?, ¿tenemos algo en común?

Ya verás como coincidimos en muchos más aspectos que te cuento en mi primera entrada del blog, pero ahora no te quiero entretener más y te invito a que sigas viendo otros apartados.

 

Gracias por el tiempo que has dedicado a leer mi historia, que en gran parte probablemente será la tuya.

Déjame que te diga una cosa: si estás aquí,

 

"Nada es casualidad"

 

Menos mal que la vida, el Universo (del que me he hecho amiga) hace su trabajo y, por si no nos enteramos, nos sube el volumen en sus mensajes. Por varias circunstancias, acabé sentada durante muchas (muchas) sesiones frente a una psicóloga. Decidí, tras toda la vida apostando por los demás, que me tocaba APOSTAR POR MÍ. Hice durante largos años un trabajo de autoconocimiento, de “limpieza profunda” en mi interior, de reajustes emocionales y, lo más bonito, del reconocimiento propio de, al igual que todos, todo lo que valgo y lo que tengo para dar a mí primero y a todos los demás. Fue entonces cuando pasé de ser la SALVADORA DEL MUNDO (más adelante te contaré algo sobre ese nombre, Salvadora) y pasé a SALVARME YO para poder hacer lo que desde siempre he amado: acompañar a los demás a que SE SALVEN A SÍ MISMOS y puedan valorarse y abrazarse como se merecen.

Hubo un DÍA CLAVE en el que entendí que tenía que soltar mi etapa laboral (que adoraba) para pasar a otra. De esto también te hablaré y será en mi blog. Ese día, fortalecida por todo mi trabajo conmigo misma, lo vi claro. Me lancé a la piscina. Además de seguir mi intuición (a la que apenas hacía caso hasta el momento), conté con el aliento y empuje de mi psicóloga y mis personas más queridas que me dijeron: “venga, Dori, que estás preparada para ayudar a otras personas”

 

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© 2020 Dori Perez. Creado por Virginia Mallén.