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  • Dori Pérez

Doña Ego viene de visita y yo le abro la puerta.

Que no te cuenten historias... Estar triste también está muy bien, a mí me pasa. Además, es necesario y sería todo muy aburrido si fuera más "lineal", ¿verdad?


Hay días que me levanto totalmente desconectada, me miro al espejo y solo veo tristeza en mi rostro, mis ojos no brillan como otros días, siento que algo no está del todo bien, que estoy fuera de cobertura y que lo último que me apetece es ser mi mejor amiga.


Quiero contarte lo que hago en ese momento, esas mañanas en las que me levanto y digo, ¡Ufffff!


¡HOY ESTOY DOÑA EGO TOTAL!


En estos momentos, lo primero que hago es permitírmelo y recordar que, tarde o temprano, esa cara de tristeza se va a ir. Es entonces cuando, excepto si existen motivos de mucho peso, el resto de las veces le abro la puerta a mi Doña Ego, vestida de tristeza y la dejo pasar.



Ahora, es mi turno... Doña EGO:

"¿Qué vienes a traerme?¿qué vienes a contarme? ¡Venga!, dime si ha sido el sueño de la noche anterior o hay algo que me vengas a contar..." Y espero su respuesta.


Si no me lo dice o no me lo cuenta, sigo con mis tareas, con mi rutina de despertar, preparando a mi niño para el colegio y cuando por fin vuelve la calma y mi conexión, le vuelvo a preguntar: "¿Me vas a desarrollar el mensaje que traes para mí?".


A veces, se resiste y acaba no diciendo nada, la aparco y le digo: "Está bien Doña Ego, cuándo quieras me lo explicas" y así, continúo mi día. Pero eso sí, tengo que confesar que sin todas las ganas que tengo cuando otras veces no me ha visitado Doña Ego tan temprano.


Pero entonces llega ese momento, porque siempre termina contándome y me da una información, un recordatorio de algo que quizás estaba muy escondido y, por supuesto, le agradezco que tire de ese hilo porque quizá sea algo que tengo enterrado muy dentro y tengo que sacar a la superficie.


En estos momentos lo asumo, lo agradezco, lo acojo, miro si está en mi mano a día de hoy el poder hacer algo y si es así, lo suelto y cambio el foco.


Ya os hablaré en otro momento de si la situación persiste qué hacer. Pero si es algo muy liviano lo dejo pasar, me entretengo y me ocupo con otras actividades y asumo que no voy a tener la misma energía y ánimo para hacer eso como otras veces pero al final, me vuelvo a conectar.


AHÍ ES DÓNDE ESTÁ LA DIFERENCIA, TIENES QUE PERMITIRTE ESTAR ABAJO PERO SIEMPRE ASUMIENDO QUÉ ESTÁ BAJO TU CONTROL Y QUÉ NO.


Así es como yo lo hago, le doy la importancia justa y no sé por qué pero en mi caso, el 90% de las veces que me visita Doña Ego realmente no viene a traerme información tan valiosa y esta situación acaba pasando.


La vida trata de eso, poner el foco dónde puedes entrar.


Me encantaría que me contaseis, cómo os ocurre a vosotros, qué preguntas le hacéis a Doña Ego cuando os va a visitar y si realmente asumís solo lo que podéis controlar.


Gracias por sumar en este espacio tan íntimo donde TODO ESTÁ BIEN y TODO SUMA.




Gracias Valiente. ⭐









Acompañante de Valientes

@_doriperez


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