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  • Dori Pérez

¿Cuánto miedo le tenemos a la soledad?


Cuando escuchamos la palabra "soledad", normalmente conectamos con algo negativo, con una sensación de ser "perdedores", de "¡qué mala suerte de estar solo/a!"...


Por desgracia, siempre se nos ha inculcado que es casi un monstruo con el que tenemos que luchar y, siempre que sea posible, huir de él. Al menos así es como yo lo veía.


Ojalá, desde pequeños, nos enseñaran nuestros padres o en el colegio a hacernos amigos de ella. A "bailar" con esa soledad que, queramos o no, siempre nos va a acompañar.


Todo sería muy distinto, más sencillo, con menos sensación de ser unos desgraciados por sentirla, por tenerla y nos ayudaría a ver que, en realidad, es otro gran regalo de la vida.


Desde niña, como quizá te pasaba a ti, que estás leyendo este post en estos momentos, necesitaba ruido, compañía, tener mil planes y cuanto más organizados mejor, hacer, hacer y hacer todo lo posible para no parar esa inquietud demoledora de necesitar ser vista, valorada y, con ello, saciar mi necesidad de saber que pertenecía a un grupo...


¡Y claro que somos seres sociables y que la necesidad de pertenencia es algo innato en nosotros, pero esa parte de "nosotros con nosotros mismos" está demasiado olvidada e infravalorada y también forma parte de nuestra esencia.


En soledad pasan cosas increíbles y tenemos la GRAN OPORTUNIDAD de hacer y sentir cosas que no podemos experimentar en otros casos.


Soltar el pensamiento y dejar que divague libre, sin interrupciones ni condicionamientos. Todo es perfecto y cada mensaje que nos pasa por la cabeza en esos momentos, es porque algo importante viene a indicarnos. Acoger esos pensamientos sin interferencias no ayuda a hacer viajes que seguro nos llevarán a momentos y lugares que, aunque antes nos hayamos resistido a visitar, estaban pendientes.

No podemos acallar de por vida todo lo que nuestra mente y nuestro corazón tiene que decirnos. ¿A dónde nos llevará y qué nos quiere decir?, no lo sabemos, ya se verá, pero el quid de la cuestión es escucharlo todo, escucharnos (que tan poco solemos hacer).


No tener que "tirar de nadie", pedir opinión, buscar consenso, dividir nuestro tiempo y nuestra atención, son otras de las "lindas perlas" de esa soledad. Aquí nos solemos perder mucho, porque pocas veces nos atendemos hasta estos extremos. Parecemos "bichos raros" hablando con nosotros mismos, pero es uno de los mayores potenciadores de una Autoestima Sana. Cuando lo conseguimos ver como una oportunidad de oro, dejamos de sentirnos desdichados por sentir (y elegir a veces) esa soledad y pasamos a verlo como la gran oportunidad de atender al 100% a la persona más importante de nuestra vida: NOSOTROS.


Cuando conseguimos verla como una imprescindible aliada y nos permitimos llevarla a gala, vencemos de un plumazo a los tan temidos: "me van a llamar egoísta" y "qué van a pensar de mí". ¡Estos sí que son dos monstruos insaciables!, y cuánto daño nos hacen, ¿verdad?


Qué pena que, ante todos esos "aprendizajes nocivos" con los que hemos crecido, nos hayamos grabado a fuego que PRIORIZARSE ES DE EGOÍSTAS y que, si buscamos voluntariamente estar solos, parezca que damos el derecho de que NOS SIENTEN EN EL BANQUILLO DE LOS ACUSADOS... ¡Qué horror! Cuando conseguimos "limpiar" estas creencias tan añejas e irreales y nos dedicamos a hacer "lo que nos salga del alma" en soledad, entramos en un mundo brillante que siempre hemos tenido pegadito a nosotros, pero por ese "lo que debe ser", nunca hemos disfrutado.


¡Y CLARO QUE HAY UNA PARTE DE LA SOLEDAD AMARGA, INESPERADA Y NO DESEADA!, parecería estar hablando de películas Disney si no la nombrara...


Los "adioses" de personas queridas a las que no quisiéramos despedir nunca, las separaciones no elegidas, en definitiva, todos esos revés de la vida que nos traen un ECO ENSORDECEDOR y que, si pudiéramos elegir, nunca lo haríamos... También en estos casos, con el tiempo y duelos prudenciales e irreductibles, la soledad vuelve a ser una gran amiga que, aunque con cara fea, trae consigo aceptación, superación y amor propio.


Yo no soy quien tenga que decir lo que tienes que hacer con ella, con la soledad que, si no te has dado cuenta aún, está esperando a que la sientas, la vivas y la disfrutes (no se cansa de intentar que la oigas), pero sí te digo que, desde que me permití conectar con ella y, de este modo, conmigo, mi visión cambió.


Cambió todo. Ya dejé de sentirme una desdichada cuando me visitaba, me encariñé con ella y ahora la busco por iniciativa propia.

siento que estoy más preparada que nunca para recibirla cuando venga a verme sin esperarla, dejé que implorar, mendigar y hasta exigir compañía y atención. Aprendí a respetar a los demás cuando necesiten apagar ruido y, en definitiva, conseguí disfrutar de BAILAR CON LA SOLEDAD...


¡algo importante!


¡Cuidado con el AUTOSABOTAJE y con contarnos HISTORIAS DE FICCIÓN!

Todos tenemos acceso a ella (a la elegida me refiero). Si no una escapada; un almuerzo, una tarde de paseo, unas horas con el móvil en "modo avión", una caminata por la playa, un baño a puerta cerrada con nuestra música favorita, sea cuál sea nuestra situación. Solo que, recordando esa tan juzgada priorización, es demasiado común que nos hayamos dejado para el último lugar de nuestra lista de "cosas importantes que hacer". ¡Lo sé!, sé que posiblemente estés pensando "¿pero si ni tengo ayuda, ni forma de encontrar esos momentos para mí, cómo lo hago?"... Te invito a que reflexiones cómo te apañas cuando tienes que irte a trabajar y/o cumplir con otras obligaciones. Pues así mismo ;)


Llenar nuestra mochila de MOMENTOS DE CONEXIÓN CON NOSOTROS, nos da empuje, energía, paz y fuerza para afrontar y disfrutar más de nuestra parte social, de responsabilidad familiar y a hacerlo todo de "MEJOR TALANTE"...


Yo también soy madre, trabajadora, familiar, amiga y sí que te reconozco que LA CULPA, LOS REMORDIMIENTOS Y LOS "BUENO, TAMPOCO SERÁN TAN IMPORTANTES ESOS MOMENTOS CONMIGO", me visitan, pero con ellos también "bailo".


Y merece la pena hacerlo, porque sé que, entre todas las ganancias, hay una crucial: EL EJEMPLO PARA MI HIJO sin SENTIRSE UN VILLANO.


Yo no tengo dudas:


En esa búsqueda, abrazo y baile con la soledad elegida, todos salimos ganando.


Y una parte que, para mí, vale millones:


cuando, por fin, CONECTAMOS CON ELLA, nos volvemos súper selectivos con dónde y con quién nos exponemos.


PIESO Y DECIDO solo aparcarla por planes y personas QUE ME LLENEN, ME SUMEN, ME APORTEN, ME HAGAN CRECER Y SENTIR BONITO, pues, de lo contrario, prefiero quedarme A SOLAS CONMIGO, que ya he descubierto que ASÍ ESTOY DE MARAVILLA...







Me encantará saber qué tal te llevas con esa "amiga", si has conseguido "bailar" ya con ella y si coincidimos en algo...


Te deseo todo lo mejor y, sobre todo, mucha SOLEDAD ELEGIDA, AMABLE Y QUE TE HAGA DARTE CUENTA DE QUE LA PERSONA MÁS IMPORTANTE EN TU VIDA ERES TÚ⭐



Acompañante de Valientes

@_doriperez






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