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  • Dori Pérez

Cuánto daño nos ha hecho la historia de "la media naranja"



Nos contaron desde pequeños tantas historias sobre el amor romántico y las relaciones de pareja que nos condicionaron tanto... Que si "los príncipes azules", que si "las princesas encantadas", que si "LAS MEDIAS NARANJAS".


Entendimos que alguien tenía que venir a salvarnos. Yo me pregunto: ¿a salvarnos de qué?, ¿de quién?, ¿de las "garras" de la soledad?, ¿del "estigma" de sentirnos bichos raros por no tener pareja?. ¿De verdad es necesario que alguien tenga que venir a ponernos el cartel de "gracias a mí ya eres un 100%"?



¿Qué se supone que tiene que hacer la otra persona de la pareja?; ¿llenar nuestro vacío interior?, ¿estar obligado/a a recordarnos cada día lo valiosos que somos?, ¿tener la potestad sobre nosotros para invitarnos a vivir, a experimentar cosas nuevas y decidir a por qué sueños podemos ir?, ¿o quizá regular cuándo podemos retirarnos a descansar, oxigenarnos o estar con nosotros mismos?...


Por otro lado, ¡qué enorme responsabilidad, ¿no?!

¿Se supone que nosotros también tenemos que llenar vacíos ajenos, cumplir con expectativos de la otra persona y recordar a nuestra pareja todo lo que vale? Todo ello sin olvidarnos de vivir, mientras mejor que no se nos ocurra bajar la guardia en "hacer feliz al otro (o la otra)", por supuesto, no vaya a ser que seamos responsables de que alguien deje de vivir por nuestra "culpa". Uff, ¡a mí que nadie me de esa responsabilidad, por favor!


Ya me ocuparé yo solita de llenar mi vacío para que tampoco nadie tenga que hacerlo. ¡¿Qué derecho tengo yo a robarle el sueño ni la vida a nadie?!...


Nacemos completos, con un corazón repleto de amor, con una multitud de cualidades a cuál más positiva, con un brillo inagotable, con la enorme capacidad de reconocer toda la valía que tenemos y con unos brazos perfectos para abrazarnos, solo que demasiado a menudo lo olvidamos.


Realmente todo eso que esperamos de esa "media naranja" es solo el recordatorio de toda la grandeza y el aporte que ya portamos dentro y que hemos recordado y mimado poco, a veces nada.


El verdadero hallazgo, el que nos lleva a sentir que somos ese 100%, esa plenitud, ese corazón completo no está en esa "pareja ideal", sino en conectar con nosotros mismos, en abrazar nuestros errores convertidos en aprendizajes, en darnos la enhorabuena ante cualquier logro o sueño cumplido, en permitirnos parar para reposar cuerpo, mente, alma y corazón...


Cuando conseguimos recordar que ya lo somos todo, que todo lo que necesitamos para ser felices ya está dentro de nosotros, comienza el verdadero "baile de la vida y del amor".

Ahí ya nos damos cuenta de que no necesitamos mitades complementarias, ni rescatadores ni salvadoras. En ese momento, nos recordamos merecedores de relaciones con personas completas, que se amen, se valoren y se sientan llenos de ellos, al igual que nosotros.



De verdad, sueño con el día en el que esos cuentos que nos condicionaron tanto pasen a ser leyendas tan lejanas que no se sepa si fueron ciertas algún día o no.


Sueño con que las nuevas generaciones ya crezcan sabiéndose naranjas completas y jugosas y solo hagan parejas con otras igual de válidas, que sean otro 100%.


El zumo de dos naranjas enteras es maravilloso, pero en caso de ser una, esta también produce una delicia para el paladar y el corazón.


Sin deudas, sin requerimientos, sin sensación de insuficiencia.

Con paz, con sensación de plenitud, con amor...⭐












Acompañante de Valientes

@_doriperez






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© 2020 Dori Perez. Creado por Virginia Mallén.